el último latido de una excusa

Poema de Reyna Rivas



Nombrar

la luz cuando anda
y desanda
en los espejos
entre la infinitud
de todas las transparencias


Nombrar para transfigurar
la vida en sueño
el tiempo en ser,
el ser en verbo.
Nombrar la luz,
porque en el tiempo
de la luz todo nombre
es posible.


Nombrar el tiempo por venir
soñándose
entre los verbos
de amor nacidos
y en amar conjugados.


Nombrar el instante
cuando pudimos regresar
hasta ser seres,
siéndonos.


Nombrar olvidos y recuerdos
conjugados
y explorar con ellos
los jardines de la otra memoria,
los aljibes donde la luna
aún espera y sueña
con los molinos de agua.


Nombrar para que el tiempo
se recree en su más
diáfana metáfora:
el verbo.


Nombrar para que
el deseo y el desear
y lo deseable
sean la misma luz
de un mismo sol
crepuscular.


Nombrar para creer
que la nostalgia
nace del tiempo
en la más pura
de todas las antelaciones.


de Infinitos verbales


2 comentarios:

Lobo dijo...

presta el libro

Abril dijo...

ajá


- poesía de niñas - dijo , alguien, alguna vez 8-)