el último latido de una excusa

monógamos seriales


Photograph by Martin Schoeller


Amplios paisajes y la vegetación mortecina de la sequía permiten que ojos agudos detecten presas a kilòmetros de distancia. Desde un árbol sobre una prominencia rocosa, un hombre llamado Mahiya escudriña el terreno donde se extienden los grupos hadza






He llegado al hogar de los hadza, en el norte de Tanzania.


No cultivan alimentos ni crían ganado, viven sin reglas ni calendarios y llevan una existencia de cazadores-recolectores que poco o nada ha cambiado desde hace 1000 años.

QUÉ SABEN QUE NOSOTROS HEMOS OLVIDADO?



La autonomía individual es el sello distintivo de los hadza y ningún adulto tiene autoridad sobre otro; ninguno posee más riqueza que los demás (mejor dicho, no tienen ninguna riqueza) y los compromisos sociales son limitados, pues no celebran cumpleaños, ceremonias religiosas, ni aniversarios.
La gente duerme como le place. Algunos permanecen despiertos casi toda la noche y dormitan de día, en las horas de calor....

Comercian con miel para adquirir clavos y las coloridas cuentas de plástico y vidrio que las mujeres transforman en collares. Y cuando un varón recibe uno como obsequio, el gesto se interpreta como señal de que tiene una admirador.

No hay ceremonias nupciales. La pareja que duerma junto a una misma hoguera durante algún tiempo puede, a la larga, considerarse casada. La mayoría de los hadza que conocí, tanto hombre como mujeres, eran monógamos seriales que cambiaban de cónyuge cada pocos años.

ENVIDIO LA APARENTE LIBERTAD DE LOS HADZA.
SIN PERTENENCIAS Y CASI LIBRES DE TODA RESPONSABILIDAD SOCIAL.
LIBRES DE HORARIOS, EMPLEOS,
JEFES, LEYES, NOTICIAS, DINERO.
LIBRE DE PREOCUPACIONES



By Michael Finkel. National Geographic, diciembre 2009, pag 16.








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