
Esta patria enemiga es mi amor
sus piedras repartieron la tristeza
y a la deriva duele con su nombre.
El mar se adentra al miedo. Sufre, tiembla.
El día se acorrala en los gemidos
de los muertos ausentes y en memoria.
Tengo un dolor más grande que mi muerte,
tengo un dolor de nombres que se apagan,
que lloran escondidos en las piedras,
en las montañas grises, en el cielo,
y en los lugares próximos en luto
donde las flores palpan tanta ausencia.
El horizonte en las mañanas abre
y grita como un parto que no tiene
sus preguntas siniestras frente al día;
en el viento se esparcen mientras lloro,
mientras el aire arropa en el silencio
por esta patria llena de dolores.
Oigo caer la noche. También caigo.
Será que sus dolores son los míos
y en su bandera abril se dobla y cae
con sus hombres, con todas sus mujeres
con la sangre de niños y de todas
las luces moribundas del mañana.
2 comentarios:
El día que hagamos algo al respecto, nos daremos cuenta de cuánto tiempo hemos perdido.
Un beso.
mucha razón tienes, Billy :(
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