
a mi mes mañoso
Yo, que sólo la dejaría
por Blanca Varela
o alguna actriz porno
de la cual no sé ni el nombre,
vivo ahorcado en la ventana
que da a su calle,
en espera, junto al estío de los días,
de convertirme en su amuleto
y bucear bajo la falda
a cuadritos
que usa por la tardes.
Insistir en el olvido
de lo cotidiano
cuando me dice: No puedo.
Y dormir las carencias creciéndome en el colchón
por lo ajeno de sus noches completas
sobre mis latitudes.
Yo, enganchado de su lengua disléxica
que piensa el amor
pero nombra los obstáculos,
creo que sus silencios
construyen alambradas,
mientras otros, los todos,
tratamos de cruzar hasta la orilla
donde sólo ella existe.
Porque en sus rincones no vence el frío
y temblar, en su idioma,
es practicar el vuelo
y ser pez al mismo tiempo,
uno que nada en lo amniótico de su belleza
sin temer a lo próximo del amanecer
en nuestro abecedario de distancias.
Yo, desnudo en cada lágrima
que nace de su rostro,
soy una fuerza desmedida
que siempre la hiere,
una línea curva adherida a su rectitud.
No soy bueno ni puro,
sólo entiendo lo que quiero entender,
y no puedo dormir sin su respiración
pegada a mis oídos. Aunque ella,
tampoco sea modelo de perfección
y su perfil corresponda a todo
lo que mi madre reprobaría,
sólo ella puede encender en mis ojos
las pocas llamas de humanidad
que aún me habitan.
2 comentarios:
Lo mejor de este posteo es la imagen, el contexto de la misma, los alrededores de ella. Sin más, tú.
tu estar acá, conmigo, es lo mejor de este posteo
y tu poema es ricamente genial
un besito
Publicar un comentario